Lo esencial es invisible a los ojos.

jueves, 12 de mayo de 2011

- De algo estoy seguro. No podrá quererla como la querría yo, no podrá adorarla de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara.


Es como si sólo a él le hubiera sido concebida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. - Ningún hombre podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno. Él, real, cruel, inútil, material. Se lo representa así, incapaz de amarla, deseando sólo su cuerpo, incapaz de verla verdaderamente, de entenderla, de respetarla. Él no se divertirá con esos tiernos caprichos. Él no amará incluso su mano pequeña, sus uñas comidas, sus pies ligeramente regordetes, aquel diminuto lunar escondido, aunque no tanto, a fin de cuentas. Puede que lo vea, sí, qué terrible sufrimiento, que nunca será capaz de amarlo. No de aquel modo..

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